Obstáculos en el camino de la meditación

Obstáculos en el camino de la meditación

Meditar, como hacer deporte, no es difícil, lo difícil, es tener la voluntad de hacerlo.

Voluntad y constancia son imprescindibles para implantar, tanto el hábito de meditar, cómo cualquier otro hábito positivo en nuestra vida.

A esta dificultad, podemos sumar la falta de confianza en que esta herramienta dé sus frutos. Aunque hoy en día los múltiples beneficios de la práctica de meditación están científicamente probados, podemos albergar una creencia inconsciente de que meditar no sirve para nada. También la propia mente, por rebelarse contra un proceso de adiestramiento, nos diga que “meditar no es para mí”.

En este punto, es interesante tener presente, que la meditación forma parte de un sistema muy completo y amplio (el yoga de Patañjali) y que podemos recurrir a los pasos anteriores. Trabajando sobre ellos, la meditación surgirá de forma natural, como consecuencia del proceso de purificación y evolución que supone el trabajo sobre estos escalones previos.

Si ya tenemos la voluntad para sentarnos y la confianza en el bien que conlleva esta práctica, el siguiente obstáculo puede ser la postura. Para aquietar la mente es importante mantener cierta quietud física durante el tiempo de la práctica. Cuanto más recogida sea la postura mejor. El ideal: espalda recta y piernas cruzadas. Una vez te has sentado, pon debajo de ti un zafu, o un cojín compacto que eleve tus caderas y que acerque las rodillas al suelo.  Si estás lejos de aguantar así un tiempo, puedes apoyarte en una pared y poner cojines bajo las rodillas si se quedan muy alejadas del suelo. Cuanta más superficie de nuestro cuerpo apoye en el suelo, mejor.

Practica sin expectativas. Celebra el simple acto de haberte sentado. Puedes empezar con cinco minutos. 

Si en algún momento te preguntas si lo estás haciendo bien, esto puede crearte incertidumbre e inquietud y ser otro obstáculo para la práctica. Recuerda entonces, que tan solo, siendo consciente de tu respiración, ya estás trayendo grandes beneficios a tu vida. Mantente presente con cada inhalación y cada exhalación y ya estarás haciéndolo bien.

Finalmente, cuidado con la afirmación: “no tengo tiempo”. Sin duda un signo de nuestro tiempo, todos corriendo estresados, ocupados, sin saber adónde ni porqué vamos con tanta prisa. Cuando meditas con asiduidad, disfrutas más cada momento y encuentras más sentido a la vida. 

Como dice mi querido maestro Fernando Díez: “Somos tiempo.” Así que si no lo tienes…es que no eres, me atrevo a añadir. ☺

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