¿Cómo conciliar el sueño para poder dormir bien? 

¿Cómo conciliar el sueño para poder dormir bien? 

De acuerdo al maestro Krishnamacharya el sueño llega cuando los pensamientos se detienen. Todos sabemos, y hemos experimentado, cómo las fluctuaciones que provocan la sucesión de pensamientos son el mayor obstáculo a la hora de conciliar el sueño. Cuando nuestro sistema nervioso simpático es más activo, nuestra actividad mental también lo es. 

Una práctica regular de yoga, respirar de forma consciente, unos minutos de meditación u observación contemplativa así como  aprender a alcanzar un profundo estado de relajación nos ayudan a ralentizar la acción del sistema nervioso simpático y estimula el funcionamiento del sistema nervioso parasimpático. Algunas asanas te ayudan a relajarte, por lo que quizá practicar yoga puede ayudarte a dormir mejor.

¿Cuántas horas es recomendable dormir?

El número de horas adecuado para que un sueño resulte efectivo es alrededor de 8. El cerebro así como el tejido conectivo, musculatura y sistema inmunológico necesitan ese tiempo para recuperarse y repararse de la actividad diaria. Las células gliales se alojan en el cerebro y desempeñan, entre otras, la función de soporte de las neuronas además de intervenir activamente en el procesamiento cerebral de la información en el organismo. Mantienen las condiciones homeostáticas (oxígeno y nutrientes) y regulan las funciones metabólicas del tejido nervioso, además de proteger físicamente las neuronas del resto de tejidos y de posibles elementos patógenos. Todas estas importantes funciones tienen lugar de manera principal durante las horas de sueño. 

Técnicas de relajación para conciliar el sueño

Si al llegar la noche te encuentras tumbado sobre tu cama asaltado por un pensamiento detrás de otro recuerda que el sueño llegará cuando el ritmo de dicha sucesión empiece a ralentizarse. Esto puede conseguirse “engañando” a nuestra mente, y manteniéndola ocupada con un solo foco en lugar de dejar que vaya saltando de un lugar a otro de forma arbitraria. 

Una técnica de relajación consciente para evitar el insomnio es el denominado body scan, mediante el cuál recorremos todas las partes de nuestro cuerpo (empezando desde los pies por ejemplo) mientras mentalmente decimos la frase “estoy relajando mis pies, estoy relajando mis pies, mis pies están relajados” “estoy relajando mis tobillos, estoy relajando mis tobillos, mis tobillos están relajados” “estoy relajando mis piernas, estoy relajando mis piernas, mis piernas están relajadas”….. y así continuamos con caderas, manos, brazos, hombros, abdomen, pecho, espalda, cuello, parte posterior de la cabeza, frente, ojos, mejillas, mandíbulas e incluso órganos internos, sensaciones internas… repitiendo la frase como un mantra. 

Podemos aplicar otras técnicas de relajación como la respiración consciente que vimos en el artículo yoga para la ansiedad.

El sueño inquieto, agitado con interrupciones hace que nos despertemos agotados a la mañana siguiente. Aplicar ciertos cambios en nuestros hábitos puede ayudarnos de forma sustancial. Alejarnos de los dispositivos electrónicos unas horas antes del descanso, evitar situaciones agitadas o cenas copiosas (que van a requerir gran cantidad de energía procesar) y ayudar a que el sistema nervioso se calme con algunas de las técnicas mencionadas ayudará a que los procesos mentales se ralenticen para llegar al sueño. SI llevamos durmiendo mal durante un tiempo, revertir este proceso puede tardar aún, pero implementar hábitos saludables nos terminará ayudando enormemente. Estas técnicas no han de aplicarse sólo en las noches en las que nos cueste conciliar el sueño, han de aplicarse de forma habitual para que resulten efectivas. Aprender a dormir bien también es una práctica y pequeños cambios pueden dar grandes resultados.

Sin embargo, el gesto definitivo es el de descubrir qué es lo que realmente provoca la agitación que impide conciliar el sueño. Y esto es lo más difícil de una práctica espiritual: estar dispuestos a mirar con atención a nuestros hábitos y sobre todo, qué los ha creado. Nuestra naturaleza y personalidad se refleja en dichos hábitos, en como comemos, como practicamos yoga, como dormimos. Dichas prácticas actúan como espejos, y no siempre nos gusta lo que vemos. Pero   aplicar un poco de atención y consistencia nos proporcionará una recompensa muy satisfactoria. 

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